lunes, 15 de mayo de 2017

ERA, un imaginario íntimo. Antonio Castro.


                      Después de algunos años sin publicar Antonio Castro Sánchez hace entrega de una nueva obra, esta vez un poemario: Era. Editado por la Fundación Caja de Badajoz.
            La obra se sitúa en el recuerdo de la infancia, o mejor dicho, en el recuerdo como objeto poético desde donde nuestro autor desarrolla un imaginario particular, un universo intimo que sin pudor va descubriendo al lector. El espacio físico donde construye este mundo personal y poético es Garlitos. Este es un pueblo de la zona meridional de la Siberia extremeña, donde Antonio vivió y soñó los diez primeros años de su vida. Sí, Garlitos, ese lugar de paso estrecho y de encrucijadas, será, en esta creación, el lugar poético donde deambulan los sueños y una manera de existir, vigilados por la diosa Minerva.
            La recensión la centraré en varias cuestiones: La que hace referencia al título, ERA y la de los elementos que conforman el contenido de los poemas, en primera persona.
            Era, hace referencia al tiempo del verbo ser que se emplea para hablar de acciones del pasado –pretérito- y que todavía no han concluido. Inteligente nuestro autor porque con el título nos subraya el contenido total de la obra. Al titularlo así, nos señala que lo que nos cuenta en su libro no van a ser restos muertos almacenados en la memoria sino piezas vivas, siempre presentes.
            El título podría haber sido un erase pero la intención de Antonio Castro, reitero, no es la de contar algo del pasado y de forma imprecisa, sino de hablar de aquello que las emociones hacen presente lo ocurrido en cada gesto, en cada sueño… Y así lo expresa nuestro autor en el último poema que titula de la misma forma, ERA:
Sé lo que tengo, lo que fui…/ Reconozco el valor incalculable de cada segundo recuperado/en el pecio sumergido en los mares del ERA…
            La segunda cuestión es la del contenido explanado en quince poemas. Estos son de verso libre, de siete, once y catorce silabas que se ordenan en las estrofas dándole un ritmo particular a través del cual se muestran el poso clásico de nuestro autor.  Pero no viene al caso comentar el estilo, ni el continente estético de la obra sino los elementos que le dan contenido. Importante subrayar que en este poemario se desarrollan los versos finales que bien podrían ser el pórtico del libro:
            Yo sé bien lo que tengo. / A vosotros os tengo, la infancia que me disteis/ el universo entero en un vocablo/ y el pulso agradecido que me siembra/ con luces del ayer/ los ojos del mañana
            Esto es ERA, un poemario donde la dinámica, la acción continua de un ayer se hace hoy, presente, y trasciende al futuro. Así es, los poemas marcan los tiempos incluyendo en ellos gestos y acciones significativas, que permanecen en el existir del poeta.
            En un primer bloque de poemas se anota el gesto de enfrentar la muerte.  El poeta sabe que este hecho nos hace más humanos al tomar conciencia de nuestra fragilidad. Pues bien, aquí, en estos versos su padre, cartero del silencio, es quien habla o mejor musita LA NOTICIA de la muerte del abuelo. Apenas siete años, apunta el yo lírico como indicativo del crecimiento de la sabia nueva sobre el lecho de lo muerto-vivo. Y en este recorrido breve, que nos abre a los gestos de los mayores, los versos nos acercan a la madre-amantísima, a LA ABUELA. Era tan diminuta-dice, / de sencilla que era, tan humilde/ que nombraba las cosas con los ojos. Esta se fue, silenciosa y callada, / también como una sombra.
            Más tarde, casi en el centro del poemario, volverá sobre este asunto Eran días de penas y guadañas, sigue diciendo el yo poético, trayendo a la palestra del recuerdo la MUERTE DE UN MINERO, una muerte donde las lágrimas contenidas son engullidas en los latines amargos, de un poeta-niño perplejo ante el dolor.
            Y es que la infancia-consciente que el yo lírico trae a la memoria, se transforma en un presente continuo, que duele. De esta manera dirá que “el silencio dormido en las maletas/que voraz despertaba y que barría/ las voces y las risas de todos los rincones, marcando LA PARTIDA, esa por las que el yo dirá que le duele la infancia.
            Si nos quedáramos en este grupo de poemas parcelaríamos este libro en lo más metafísico de él por eso al avanzar el lector se dará cuenta que, en esta antología del recuerdo, aparecen varios elementos y uno en especial, el tiempo como protagonista. Este tiempo va engarzando, como un hilo conductor, las realidades de lo cotidiano donde los recuerdos son mares, dice el poeta. Y así, de forma muy emotiva el yo literario, pone en vivo imágenes intrascendentes, como lo vivido en AQUELLOS VERANOS y que de manera mágica los versos transforman en momentos llenos de luz de los que el poeta no puede desprenderse.
            A partir de estos primeros poemas, entramos en otro grupo donde las emociones surgen hasta marcar la deriva de unos versos llenos de expresiones metafóricas, de estrofas que empujan al descubrimiento solemne de lo sencillo en un presente que arde en las cenizas vivas del pasado que acaban dando su fruto. Como LAS PALABRAS DEL PADRE, esas que el autor hace suyas. Junto a estos versos otros ponen en vivo el vibrar de los sentidos, como las estrofas de esos BESOS DE AZUCAR que acercan al poeta a la playa donde habita. Sí, todo se pone al descubierto marcado por un recuerdo que apuntala, al modo más cabalístico, hasta el día, el mes y la hora, por ejemplo de EL CASTIGO. En este poema, con guiños a la oración del Padrenuestro, se muestra ese hábitat de lo temporal en el que aparece la paradoja de una tensión de contrarios donde se sucede a la vez un perdón y un castigo tras la puerta.
            Sin lugar a dudas, el tiempo, el cronos magnificado, es en este libro un elemento protagonista, tan es así que el poeta lo convierte en objeto de sus versos y a veces ese era, se convierte en un erase una vez de EL CUENTO INTERMINABLE, en el que las palabras recobraban su poder en los labios paternos. El tiempo, en este lugar, lleva a la evocación siempre de los momentos más significativos, esos que se graban a fuego en el alma y permanece para siempre entre el barro y las risas de un futuro imperfecto de los DÍAS DE ESCUELA, los días en los que el yo lírico adivinó la capital de Honduras.
            Sí, el tiempo lo marca el poeta, también, de forma significante en las cuestiones más comunes hasta engrandecerlas, como el ritual de EL ESQUILEO. Cómo no recordar el trabajo común de esta región con el ganado ovino.  Aquí, como en el resto del poemario, las metáforas saltan con asombro entre las estrofas, como la música mineral de las tijeras tomando la calle. Ese mismo asombro se vuelve admiración al repasar los gestos de LA PRIMERA VEZ de la misa temprana, cotejada por latines.  Sí, la mirada del poeta era un nido de asombro en la retina.
            Sin lugar a dudas, en este libro, Antonio Castro nos traduce, con maestría y en versos, lo vivido en acciones universales. Y desde esto vivido se habla hasta del acto más trivial, como EL APEDREO. En este poema, nuestro autor se pregunta ¿qué pasillo separa / la violencia del juego? Importante traer a la memoria, hasta este hecho intrascendente convirtiendo las piedras en sueños. Este y otras vicisitudes versificadas llevan a relativizar todo, como el yo lírico comenta: empiezo a comprender ahora/ (que) dormir no significa /la derrota del sueño.
            Esto es ERA, un poemario para leer despacio, dejándose invadir por la emociones de unos hechos- aparentemente baladíes- que hacen del pasado un lugar de encuentro. ERA es una creación en la que nuestro autor diseña, entre versos, una guía capaz de adentrarnos en el imaginario universal de aquello que fue y que sigue vivo. Porque, aunque parezca paradójico, este mundo pretérito es la vez una realidad presente.


 Poemario: Era.

Autor: Antonio Castro Sánchez.
Edición no venal de la Fundación Caja Badajoz.
Badajoz. Mayo 2017. (Págs ¿?)

jueves, 11 de mayo de 2017

A veces ...



A veces, me suele pasar a veces
que siento nostalgia cuando no estoy
en casa para decir a Rodrigo, bonne nuit,
a demain. Una sensación de otoño,
como la libertad truncada de Ken Loach.

Descubro que el tiempo es cruel y menguo
y él crece. Una carrera imparable.
A veces,
solo a veces, imagino frenar este espacio
donde vivo, donde vive. Un sueño imposible.

Bajo mis pies suena la historia de todos
los deseos. Y después, el silencio, ese
maldito silencio que no impide el vacío.
A veces, no siempre, sonrío y dejo
que Saturno se coma a sus hijos.

Soy  incapaz de cambiar el desastre
bajo la atenta mirada del pintor.
A veces, solo y sin respuesta, abro
por la página en blanco.En la nada espero
que un verso cure la herida del tiempo.




viernes, 28 de abril de 2017

Tarde en Jerez de la Frontera.


                   Este 27 de abril, lluvioso y frío abril, presenté el poemario El nombre secreto del agua que me editó Vitruvio el año pasado. 

                    A las 16,30 llegué a Jeréz de la Frontera en Blablacard, conducía Aaron un profesor de Valencia de Alcántara oriundo de Cadiz. Me dejó en la venta Esteban donde me recogió mi amigo Juan Salguero. Juan es amigo mío de la infancia. El reencuentro fue feliz parecía que había pasado un corto espacio de tiempo. En realidad era treinta años que no nos veíamos. El encuentro con Juan estaba siendo magnífico. Este evento nos volvía a unir para compartir, especialmente lo que en estos momentos nos ocupa a nivel literario. A él la investigación sobre la Comedia a mí la poesía. Magnifica la conversación con Juan sobre este asunto de su investigación. 





               Una hora antes de comenzar el evento, Juan me volvió a recoger en el hotel Gaudalete. Dimos una vuelta turística por Jerez. Interesante esta ciudad de más de 200.000 habitantes, cuna de Caballero Bonald. 


            A las 20,00 horas de la tarde, cuando sobre Jerez de la Frontera caía una lluvia generosa que limpiaba el ambiente de ácaros y otras miasmas alérgicas, la Fundación Caballero Bonald me abría sus puertas.  La anfitriona de la Fundación se encarnaba en Josefa Parra. A esta, por fin, le ponía rostro. Pepa Parra, era una poeta que admiraba desde hacía tiempo. Un honor encontrarme con ella, un honor que me presentara este poemario que tantas alegrías me está reportando. Le agradezco su acogida, el aprecio de mis letras para ser expuestas en la Fundación que ella coordina.



                 Al acto acudió Dolors Alberola a la que había pedido recitar algunos de los poemas del libro que presentábamos.  Me alegró muchísimo que aceptara y que acudiera. Dolors es una poeta, de las grandes, a la que admiro por su poesía clara y directa, por sus versos llenos de emoción. 

        


                     Comenzó el acto con la presentación de Juan Salguero. Este no reparó en detalles bio-bliográficos y en otros que pertenecían a nuestras andanzas de juventud por Tierra de Barros, por Almendralejo, de donde somos los dos.  A este le siguió Pepa con una presentación ingeniosa, emotiva, llena de trazos poéticos. 
             
                La segunda parte del encuentro, después de las presentaciones, fue un recital de poemas de las tres partes del libro. Maravillosas las voces de Pepa y Dolors acariciando los versos de El nombre secreto del agua. 



                    A la mañana siguiente, cuando repasaba este evento, donde las miradas habían estado puestas en mi, consideré que lo mejor era guardar silencio. Obsequioso silencio que abrazara cada uno de los rostros y sus mundos,cada uno de los sueños que,sin pretenderlo,pulularon en ese espacio de la Fundación Caballero Bonald. Sí,silencio para dejar que la vida siga fluyendo sin cortapisas de egos.

                 Quiero dejar patente mi agradecimiento  a todos los que han hecho posible este evento.

martes, 25 de abril de 2017

Salgueiro Maia, o capitão que quase enganou a tristeza


Magnífica antología poética

Edición de Suso Diaz. Liliputienses.



No principio era a palavra
e a palavra não era deus
era a voz do frágil,
a puta e chateada palavra
fez grido nas prisões,
voz na fome,
carne que não reconhece a derrota
e pronuncia a coluna vertebral
o desejo de homens e mulheres
capaces de chorar e rir
a pesar da dor.

Faustino Lobato E o verbo fez-se liberdade .
en Salgueiro Maia. A liberdade não é uma utopia.
Edição Liliputiense. 2017






No principio era a palavra
e a palavra não era deus
era a voz do frágil,
a puta e chateada palavra
fez grido nas prisões,
voz na fome,
carne que não reconhece a derrota
e pronuncia a coluna vertebral
o desejo de homens e mulheres
capaces de chorar e rir
a pesar da dor.

Faustino Lobato E o verbo fez-se liberdade .
en Salgueiro Maia. A liberdade não é uma utopia.
Edição Liliputiense. 2017

"Grândola, Vila Morena" - Zeca Afonso @ Revolução dos Cravos, 25 de Ab...




No principio era a palavra
e a palavra não era deus
era a voz do frágil,
a puta e chateada palavra
fez grido nas prisões,
voz na fome,
carne que não reconhece a derrota
e pronuncia a coluna vertebral
o desejo de homens e mulheres
capaces de chorar e rir
a pesar da dor.

Faustino Lobato E o verbo fez-se liberdade .
en Salgueiro Maia. A liberdade não é uma utopia.
Edição Liliputiense. 2017

domingo, 23 de abril de 2017

Egotismo



A veces descubres que remas solo sobre todo cuando el mar esta revuelto y cualquier mano es un bien, aunque esta no sea la mano que hubieras querido. A decir verdad y aunque moleste, lo mejor es seguir remando...Lo más cierto es contar con uno mismo. Los otros son, tan solo, un bien añadido, sólo añadido. Si este bien falta no importa ni merma nada y menos el esfuerzo propio.
Estar solo frente a uno mismo no es un mal es la condición de individualidad a la que los humanos estamos sometidos irremisiblemente. Porque nadie puede hacer por ti lo que tu mismo puedes llegar a hacer. Y en esto está el quererse. Sí, querer-se entra dentro de la autoestima y esta es imprescindible para vivir en medio de otros "solos". De esta manera, la combinación de estos elementos, individualidad y amor propio conforman al ser humano con capacidad-es.
La lucha, el movimiento de seguir a pesar de las dificultades personales o ajenas será lo que determine el crecimiento interior. Enfrentar los retos es la decisión mas honesta que cada uno puede adoptar. Y esto de manera individual, solo. Nadie acometerá lo que uno mismo tiene que acometer. La ayuda y el trabajo solidario o en equipo está bien pero esto no suple el trabajo personal. Y no basta con decir que lo mejor es trabajar en grupo, lo mejor es que el grupo cuente con individuos que personalmente sepan lo que quieren. De otra forma el grupo suprimiría la individualidad, el carácter personal de cada uno. Incluso los que van a remolque y a la sombra de otros y se benefician del trabajo del grupo terminaría por quemar a los individuos más eficientes.
Hay que remar solo, decididamente. Y  si alguien se monta en la barca se cuenta con él  y si no lo hace no merece la pena tirar de nadie. Es un tópico pero, a la postre, no deja de llevar razón aquel dicho popular: mas vale solo que mal acompañado. O mejor más vale solo y vivo que acompañado y muerto

viernes, 21 de abril de 2017

BUDO / HUMANISTA E ILUSTRADO


 Quiero compartir la presentación de la obra de Pedro Martin Budo humanista e ilustrado editado por Shinden. Le doy las gracias al autor por fijarse en mí para esta tarea.









Tenéis entre vuestras manos una obra magistral, una obra que, fuera de cualquier intencionalidad al uso, muestra la emoción y la experiencia del Budo en Pedro. Digo esto, la experiencia y no una experiencia, porque la visión que se da -realmente genial-va mucho más allá de lo particular, y está referida a una manera de ser y de vivir el Budo, en el sentido más global y al mismo tiempo cercano. Es por ello que su construcción, tremendamente pedagógica e ilustrativa, va de lo inmediato a la explicación más compleja. Una forma inductiva propia de un pedagogo como Pedro Martin que ha hecho que su experiencia, que esta realidad del arte del Budo en él, se convierte en algo universal aplicable y entendido por todos.

Mirad, libros sobre el Budo, de Budo o para entender el Budo, os encontráis muchos en internet. Ahora bien, como este libro ninguno. Y argumento mi afirmación. En todos los libros producidos con anterioridad a este, se observa la intencionalidad de centrarse en una parcela de este arte pero no saltan de esos rincones de lo particular, haciendo que sólo sirva para quienes practican pero no para los que nos interesa, el Budo, sin practicarlo. Y esto es lo que ha conseguido Pedro, magistralmente que el Budo se acerque a todos, sea comprensible desde su complejidad, antropológica, sociológica y del mismo arte en sí.

¿Cómo lo consigue? Desde mi modesto entender, nuestro autor a combinado tres elementos fundamentales: la palabra escrita –bien escrita-, la experiencia, y el silencio o mejor dicho: La experiencia, el silencio, y la palabra escrita.  

Cuando se combinan estos elementos nos encontramos con:  

-Primero, una narración y descripción -de cualquier tema abordado- en primera persona. Esta forma de escribir hace que los textos, que os vais a encontrar, cuando leáis el libro, sean comprensibles y cercanos. Desde la primera página se establece una conexión inmediata con el lector. Y así, de esta manera, el interlocutor-lector- se ve implicado en aquello que se dice porque nada le resulte extraño y aun siendo conocedor de lo que se expresa, los textos le acercan a unos aspectos explicados y expuestos de una forma completamente nueva.  No es fácil lo que Pedro Martín ha hecho a lo largo de estos años, anteriores a la publicación de su obra.



Por todo ello, tengo que advertir – un atrevimiento por mi parte teniendo al autor aquí- que este libro no es un diario, un bitácora, aunque Pedro parta de experiencias concretas; ni un libro de historia del Budo aunque esta-la historia- sea el contexto de algunos comentarios del maestro. No, no es un libro al uso, a modo de enciclopedia, porque su trazo holístico es una extensión del ser vital de un Sensei como Pedro Martín. Explico holístico, en un segundo: Holos significa en griego todo, entero y hace referencia a todos los elementos que, entrando en relación, crean una realidad única y dinámica. Así, lo que nos trasmite Pedro es algo que va más allá de la suma de experiencias, como budoka o como Sensei, sino que es un todo armonizado que genera movimiento. Os aseguro que es una gozada leer este libro en el sentido que acabo de indicar.  


-Segundo, lo que nuestro autor nos presenta lo hace de manera solidaria, como quien abre la ventana de su casa y en este caso para mostrarnos la realidad del Budo. Sí, del Budo capaz de hacernos concebir el mundo más amable, haciendo que la vida sea agradable dentro de él (pág. 52). Su forma cercana de plantear lo más complejo nos hace comprender que este, el Budo, es un arte donde el humanismo y el pensamiento autónomo se equilibran (pág. 55). Difícil en estos tiempos donde la pérdida de valores y la dependencia de lo fácil es la moneda común de todos. Sí, el Budo que nos muestra tiene mucho que ver con un situarse en un siempre “presente liberador”…, en un continuo movimiento donde el propio trabajo se involucra (pág. 104) donde lo racional y científico se coloca a un lado profundizando en lo más humano y sensitivo (108).  Y por otro lado, y esto es muy importante para aquellos que nos dedicamos a la enseñanza, Pedro, en este magnífico libro, tiene la mirada puesta en el budoka, en este del que dice tiene que ser la suma de tres dimensiones: espíritu, técnica, cuerpo= (shin /gi/ tai), haciendo que el Budo se convierta en un “verdadero “Camino de Excelencia”. (pág. 113), en un arte que se mantiene por una última razón: por el amor mismo. (pag. 207). Así, terminará diciendo que el Budo no es algo tangible, es una posibilidad de expresar el intelecto, las emociones y el cuerpo.  



-Tercero, uno de los elementos que aparecen en la obra es el continuo CUESTIONARSE, un siempre preguntar admirado-asombrado. Resalto esto, quizá por un defecto profesional de enseñante de filosofía, pero también porque es esta la manera más directa de implicar al lector.  Así, acabo, Pedro Martin Sensei pregunta mirando la realidad intangible del Budo: ¿Cuál es su utilidad? ¿Es más importante lo útil o lo estético?  Y responde, de forma directa: Es una forma de arte, y de este como camino de la belleza (185) Lo bello, como referencia mayor, donde la ausencia de la violencia es el punto álgido. Sí, un arte donde su práctica acerca al hecho cotidiano del existir (222).

Junto con el contenido de la obra, y formando parte de ella, hay una serie de fotos, en blanco negro, de Juanma Zarzo. 



Son las mismas fotos que nos han expuesto aquí para que luego las admiréis de cerca. Me impresiona la sensibilidad que aparece a través de estas texturas en blanco y negro. Dan la sensación que ilustran el libro pero no todo lo contrario son parte de él como narración gráfica. ¿Cuenta una historia? Dejo la pregunta para que luego la responda Juanjo. No sé nada más que lo que observo y lo que veo es una expresión de forma gráfica de lo que Pedro nos trasmite en su obra. Creo que Juanjo ha sabido recoger ese espíritu del dojo donde Pedro crece en el en sí del Budo. Ha recogido esa esencialidad de la autonomía propia que se llama libertad, o esa felicidad que Pedro trasmite cuando dice: Vivir aquel solo estar, la felicidad de sentirme en el epicentro de mi sueño (pág. 393). Y nunca-sigue diciendo- fue esto una experiencia lúdica o amarga, jubilosa o tediosa, practica o caduca. Esta felicidad del bujutsu es lo que ha captado Juanma con sus fotos, unos auténticos iconos, donde no eres tú quien observa sino que tú te sientes observado de manera sutil, o mejor dicho querido.


sábado, 8 de abril de 2017

Heridas de guerra.



Heridas de guerra, eso te dice tu madre
para que no te acuerdes de la caída.
Y te levantas, como un rayo, dices
agarrándote a mi mano.
Tú,
herido de guerra, te conviertes
en un soldado que libras batallas
entre el salón y tu cuarto. Un espacio
donde  los juguetes vuelan, esos coches
que te imaginas, hablan y comen.

Heridas de guerra,
las noches de vigilia
buscando el pecho materno para seguir
durmiendo;
los momentos de hospital
para afirmarte que la herida duele
y te deja sin comer preso del hambre.
Tú,
herido de guerra, me hieres
al sentir tu llanto de héroe rebelde
que resistes a la norma y la orden
te violenta.

Heridas de guerra,
las que tendrás cuando llegue
el momento de dolerte el amor
y no sepas qué decir ni a quién escuchar.
Yo,
estaré ahí, aunque no lo sepas,
curando tu herida, mi herida en ti,
nos separe
porque tú vueles y yo muera
para seguir viviendo 
en tus sueños de justicia
y en tus desvelos.

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto